Cataluña, la isla de los desastres

En mis últimos años en la URSS se estrenó una película de dibujos animados para adultos que tuvo un éxito enorme por lo divertida que era. Era una fantasía con animalitos que hacían toda clase de gracias. Me contaron que cuando algún grupo de estudiantes cubanos entraba a verla, a mitad de la película se levantaban y salían murmurando pestes contra los soviéticos que se permitían insultarlos de este modo.

Y es que a la mitad de la película sonaba una cancioncilla titulada La Isla de los Desastres. Con sólo oír estas palabras, los cubanos se daban por aludidos y se marchaban de la sala.

Lo que está pasando en Barcelona desde que ha caído en manos de los nacionalistas me hace sospechar que, si se pasara ahora aquella película en Cataluña, muchos ciudadanos se levantarían y marcharían murmurando contra los chauvinistas soviéticos. Se ha derrumbado un barrio entero; los empleados del aeropuerto organizan un espectáculo en las pistas que ni en la Zurumbia de la Mbacundia se ha visto nada igual; los trenes de cercanías dejan de circular o quedan parados en un túnel durante horas o, si hay suerte y el parón se produce en el campo, se obliga a pasajeros a continuar el viaje a pie; un apagón deja media ciudad sin luz durante cuatro días; la nueva policía autonómica pega a los que detiene y detiene a los que se le antoja, además de llevar ya dos o tres acribillados a balazos sin motivo conocido; las zanjas que se ha abierto en el centro de la ciudad llevan ya tres años criando champiñones sin que se vea jamás a un solo operario; ya sólo falta que se derrumbe la Sagrada Familia porque el gobierno local no tiene dinero para hacer el túnel del AVE obviándola porque sería más largo; se ha sincronizado los semáforos de tal modo que no hay forma de pillar dos seguidos en verde, dicen que para disuadir del uso del automóvil particular; y un sagaz alcalde ordena sacar las camas de los prostíbulos para poner fin a la prostitución… (¿Cree acaso que los clientes de las chupichuscas van a los burdeles a dormir? ¡Que alguien le regale Kamasutra!) En verano esta ciudad se vuelve intransitable para los peatones, porque cada año huele peor. En algunos jardines céntricos he visto montañas de basura que no se habrán acumulado ni en un día, ni en una semana. Si los okupas entran en su piso mientras usted está trabajando y se le ocurre reclamar su propiedad ante los tribunales, el juez fallará a favor de los okupas. Hace algunos meses el gobierno catalán tuvo que cancelar una cumbre que iba a celebrarse en Barcelona, al reconocer que no podía garantizar su seguridad ante la amenaza de los okupas de reventarla. Se multa a los tenderos por rotular en castellano, aunque el rótulo en cuestión vaya acompañado de texto en catalán… Para concluir con una nota graciosa: hace unos días a un policía novato se le cruzaron los cables (hay que multar a los que usan la lengua que en Cataluña nadie debe hablar… ¿o era la que nadie habla?) y puso la multa a un camionero que llevaba la documentación de la ruta en catalán.

Otra de trenes. Hace un mes descarriló un TALGO y todos los trenes que iban en dirección sur dejaron de circular durante tres días. El TALGO iba vacío, es decir, no hubo víctimas y tampoco razón para no retirarlo en seguida. Cuando un mes más tarde empezó el éxodo vacacional, la gente con razón evitó coger el tren. Se organizaron atascos históricos. Algunos superaban ochenta kilómetros.

Calamidades de última hora: un nuevo caos en el aeropuerto de Barcelona, donde han desaparecido creo que todas las maletas que habían llegado en una fatídica tarde en que faltó el personal de los equipajes en cuadro; y la fiebre aftosa que ha puesto en vilo a los ganaderos de Cataluña y, por algún motivo, sólo de Cataluña. Los trenes de cercanías siguen sin funcionar y los atascos en las autopistas continúan.


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